Una de las preguntas que más me hacían cuando decía que venía a Guinea, era que qué idioma hablaban aquí. Yo respondía que español, que era el único país de África hispanoparlante. Iluso de mí. Una cosa es que lo hablen, y otra como lo hablan.
Uno encuentra varias barreras lingüísticas cuando llega aquí. La más difícil es la de los dialectos. El español es el idioma oficial, y todo el mundo lo sabe hablar, pero entre ellos utilizan normalmente las lenguas de sus etnias. Los fang hablan fang, y los bubis también tienen su dialecto, pero suelen hablar en pichi. Después de un tiempo he llegado a la conclusión de que esa palabra viene del “speak English”, que ellos pronuncian “pichinglis”. Es una mezcla rara de inglés, alguna palabra en español, y un ingrediente secreto indescifrable para alguien que viene de España.
Cuando hablan con un blanco, lo hacen en español, pero cuando se encuentran con alguien pasan a la otra modalidad, por lo que uno no se suele enterar de nada. Pero es entendible que lo hagan, porque es lo que suelen hacer normalmente. Los que hablan en pichi, cambian alternativamente al español, sin que uno entienda en qué momentos concretos lo hacen. Es bastante raro.
Otro problema es el del volumen. Si metemos en una coctelera una persona acostumbrada a hablar para el cuello de su camisa, con alguien que viene de La Rioja, donde no es que seamos muy sutiles ni con el tono ni con el volumen, obtiene como resultado un dolor de cuello al intentar estirarlo para oír lo que dicen. No pocas veces he tenido que repetir hasta tres veces a alguien un “es que no te oigo”, pero ellos no suben el tono, más que nada porque el significado que tiene para ellos esa frase es “no te entiendo”, pero no se dan cuenta de que el problema es de volumen. Me alucinaba al principio como cuando uno iba en un taxi y alguien hacía una seña de que quería montar, decía a volumen bajito el lugar al que quería ir, y el taxista, aún con la música altita, le entendía. Yo casi ni percibía que había dicho algún sitio. Sin embargo, cuando era yo el que decía un sitio desde fuera del coche, aún medio gritando, no me entendían. Pero parece que a todo se hace uno, porque ya voy captando esas cosas, quizá también en parte porque voy conociendo los sitios que dicen.
Pero lo más complicado es el significado distinto que tiene las palabras aquí y allá. Porque aunque hay palabras propias de aquí, no son muchas. Por ejemplo, chapear significa cortar la hierba, cebu significa vaca, etc… Eso sí, cuando uno dice una frase cuyo significado cree que está claro, y o no te entienden, o hacen algo que no tiene nada que ver, hay que empezar a pensar que quizá sea porque la semántica de las palabras utilizadas poco tiene que ver con lo que conocemos en España.
Varios ejemplos. Cuando fui con la gente del coro a Luba, les decía una situación que tenían que interpretar. De las cuatro parejas, sólo dos hicieron algo parecido. A unos les dije que uno de ellos tenía que pedirle al otro que le ayudara a preparar unas canciones, pero éste estaba cansado y se tenía que ir a casa. La dramatización que hicieron fue que uno paraba a otro para decirle que tenía un problema muy serio, y el otro le respondió que claro, que iban a tomar una cerveza para que le contara qué le pasaba. Cuando terminaron tuve que improvisar rápido algo, para evitar que pareciera que pasaba un seto rodando por delante nuestro ante mi estupor. En la otra pareja, el papel del primero era el mismo, y el segundo, aunque tenía que ir a recoger a su hijo, tras hacerse de rogar, terminaba accediendo. El resultado fue que uno hacía que llamaba por teléfono al otro, quien directamente aceptaba sin poner ni media queja. ¿Alguien se lo explica? Yo no.
Este sábado, hice unos juegos con los seminaristas. Aprovechando que éramos todo chicos, hice el juego de la manta. Os lo cuento rápidamente. El voluntario tiene que ir diciendo prendas que lleve encima, hasta que acierte cuál hemos elegido los demás. Cada vez que dice una prenda, y no es, se la tiene que quitar. Así, hasta que se le deja en calzoncillos, porque la prenda en cuestión es la manta que usamos para taparle. Se lo explico al primero, y me dice que vale, que lo entiende. Y dice
- La camiseta de Antonio.
- No, no, tienes que decir una prenda que lleves tú encima.
- La bufanda.
- ¡Pero si no llevas bufanda!
- Las sandalias de Jesús.
Y así todo el rato, hasta que parece que lo entendió. Cuando el segundo que salía al juego empezó a hacer lo mismo, me empecé a dar cuenta. Lo que significa para nosotros quitar, para ellos es sacar. Porque quitar significa quitarle a alguien. Aunque hay veces que los significados se intercambian. Uno se “saca” una prenda y “quita” una foto. Una auténtica locura.
Ya ni hablamos del verbo venir.
- ¿Vienes?
-Sí, vengo.
Y por último, el tono. Cuando uno viene aquí se siente violento por la forma de decir las cosas. Parece que te van a morder, porque son muy bruscos en las formas y en las palabras que utilizan. Se me salían los ojos de las cuencas cuando veía a Edmundo, que es todo pachorra y calma, chillando a uno de sus alumnos del curso de verano (que tendría unos 40 años) porque no sabía hacer una cosa que acababan de explicar. Yo, que a la hora de hablar con la gente prefiero pecar de suavidad, alucinaba. Pero luego te das cuenta de que es la forma de hablar de ellos, y aunque parece que se están echando broncas continuamente, el “abroncado” no parece darle mucha importancia.
Por todo esto que os acabo de contar, si cuando vuelva me preguntan que qué idioma hablan en Guinea, les diré: Mira, no lo tengo muy claro.
No, no es un título a lo Mission: Impossible. Es que realmente se trata de una misión, algo a lo que me siento llamado. Y por misión no me refiero al trabajo que pueda hacer allí, sino llamado a compartir vida, a romper estereotipos, a conocer y a llenarme de lo que toda la gente en el mundo ofrece a cada rato. Esa es la Misión con mayúsculas. Porque por mucho que pueda parecer otra cosa, esto es una experiencia personal. Una experiencia en la que espero crecer muchísimo.
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Hola guapetón
ResponderEliminarMuy divertido, puedes añadirlo a la lista de disparates en los exámenes. Tampoco nos vendría mal aprender de ellos a bajar el tono de voz. Te recuerdo que hoy es mi cumple y espero que me felicites que ......taiseis se cumplen una vez. Tengo que añadir que mientras escribía este mensaje he recibido una llamada muy importante desde Guinea
Un beso muy fuerte Muchas gracias
Cortijo
Gracias a tí Corti! Me voy a clase...
ResponderEliminarHola brother. Me vas a permitir que hoy utilice tu plataforma para otra cosa que no sea saludarte (que ya lo he hecho vía chat je je). Creo que se lo merece por ser una de las incondicionales de tu blog. Muchas felicidades Cortijo. Que pases un feliz día con todos los tuyos y ya que toca en viernes lo alargues todo el finde. Muchos besos guapa.
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