jueves, 15 de julio de 2010

Buscando resolver


Cuando fui a Cuba, me acuerdo que la guía nos explicaba que lo primero que se preguntaba a alguien que venía de su primer día de trabajo no era ¿cuánto te pagan?, ni ¿qué tal te ha ido? La pregunta solía ser “¿Resuelves bien?”. Y por resolver, se entendía robar en el trabajo. Lo que nosotros solemos concebir como llevarse algún boli, un fluorescente, o algo de material de oficina, allí es una forma de obtener un extra sin el cual eso de llegar a fin de mes se hace casi imposible.
Aquí se da algo parecido, pero hasta lo que yo sé, sólo en algunos gremios. Cuando el domingo íbamos a Baney, por una carretera nueva, había una señal que ponía “Peaje”. Después, unas casetas de peaje vacías. Se ve que todavía no estaban funcionando. Pero luego llegamos a una barrera. Una barrera consiste en un control policial, con dos barreras móviles que estarán levantadas si tienes suerte, o bajadas si no. A la ida nos tocaron subidas, pero a la vuelta, los militares/policías iban parando todos los coches. “¿Para qué sirve esto?”, pregunté. “Para buscarse un sobresueldo”, me respondieron. Pues sí, el policía te para, mira de arriba abajo varias veces a cada uno de los pasajeros, y según le dé (o dependiendo de si estamos a principio o final de mes) te pide que le des dinero. Luego tú decides qué haces, pero claro, de todo hay.
Esto que es especialmente llamativo en este caso, por suponer una frontera en medio de la nada, es algo más que cotidiano en el día a día. Si un policía te manda parar para ponerte una multa, puede hacer dos cosas: ponértela, o pedirte una cantidad de dinero, y aquí no ha pasado nada. Alguno de los policías llega a decir “Si el Estado gana, yo pierdo. Si yo gano, el Estado pierde. Así que prefiero ganar yo”. La verdad que este planteamiento es difícil de rebatir, en un país en el que se asume que las cosas son así, y así tendrán que ser.
En ocasiones a uno lo paran, y ante alguna infracción le inmovilizan el coche. Pero no con unos cepos de esos que se ponen en las ruedas. Te piden la llave. Y quedan contigo al día siguiente para devolvértela. Previo pago, claro, de una cantidad, que puede ser de unos 150.000 FCFAs.
Pero aquí no hay una reacción de indignación, como la que se podría ver en otros sitios, porque como os digo, se entiende que así son las cosas. La corrupción llega a todas partes, hasta el punto en que hay gente que pide dinero para dar un trabajo. Los puestos buenos están en las empresas, ahí se puede cobrar 700.000 FCFAs, así que incluso se considera una inversión pagar medio millón al encargado de personal.

Parece que mañana tengo excursión. Como es el día del Carmen, son las fiestas patronales de un pueblo llamado Wichi, o algo así, y vamos a ir allí, para dormir por la noche en Luba, otro sitio donde los claretianos tienen casa. El sábado estaré por allá con Edmundo, el profesor de informática que también tiene una casita por allá, y el domingo volveremos. Así que seguramente este finde no habrá blog. Pero prometo contar todo a la vuelta.
Saludos!!!

4 comentarios:

  1. Mi compañera ,la que está en Haiti,cuenta lo mismo de la frontera, siempre tenía que pagar soborno, hasta que un día se enfadó tanto y lloró que a partir de ese día hasta se ha hecho amiga de ellos. Es indignante.Coge fuerzas estos días que ya te toca trabajar duro.Nosotros siempre contigo.Besos

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  2. Que pena que esta pobre gente tenga que aceptarlo asi como si fuera algo normal. De todas formas, no nos has contado si al final os pidieron dinero o si os dejaron pasar sin pediros nada
    besos

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  3. No a nosotros aquella vez no. Nos preguntaron que de dónde veníamos, el cura les contón que veníamos de celebrar, y torciendo el morro nos dijo que continuáramos. Este hombre concretamente dice que lo que suele hacer él siempre es callarse. No decir nada. Que eso les cabrea mucho, y normalmente le dicen que siga. Yo por si acaso, no conduciré...

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  4. Sigo aquí.Atentísima.Un abrazo.Charo

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