miércoles, 21 de julio de 2010

Por los que no saben qué es la solidaridad.

Mucha gente me pregunta que si se ven muchos blancos por aquí, si hay españoles, etc… Lo cierto es, que si no hubiera ido al centro cultural español a ver los partidos de España, no habría visto a casi ningún español. Además de los religiosos, claro.
El día antes de salir hacia aquí, estuvimos viendo Ana y yo el capítulo de Españoles por el mundo que hablaba de Guinea Ecuatorial. Me impresionó, porque mostró una imagen de desarrollo que no hubiera imaginado nunca. Pero desde la ignorancia, no se aprecian las cosas de la misma manera. Buscando páginas por internet, me topé con esto: “Españoles por el mundo… en otro mundo”. En este artículo de opinión cuenta el autor cómo se quedó estupefacto al ver el reportaje. La razón: ninguno de los seis protagonistas era religioso. Incluso en algunas ocasiones, se omitía que son los religiosos quienes están detrás de las instituciones que visitan, como es el caso del Colegio Español (regentado por Salesiano) o los archivos del Colegio Claret de Luba, donde estuve yo este fin de semana pasado.
Y es que si hubiera un censo que constatase cuántos españoles hay en Guinea Ecuatorial, igual nos llevábamos una sorpresa. Son muchísimos los curas, hermanas y hermanos que han llegado a Guinea desde España, y que tras muchísimos años aquí, han hecho de ésta su tierra. Benjamín, Carlos, Dori, Luis Javier, Elena, Teresa, Rosa, etc… Yo llevo poco tiempo aquí, y he conocido a muchos. Y si no fuera por el mundial, sólo conocería a un español que no fuera religioso.
¿Dónde están los españoles? Pues la inmensa mayoría trabajando para las empresas, ya sean petroleras o de otro tipo, principalmente trabajan para alguno de los gigantes que operan en este enanito país, a excepción de algunos, que supongo que no serán muchos, que trabajan en la embajada o los centros culturales. ¿Pero no se suponía que esto era España hace 40 años? Sí, pero con la independencia llegó la dictadura de Macías, un hombre que sólo tenía una cosa en la cabeza: los españoles. Y en un lugar muy concreto: entre ceja y ceja. Así que parece que la limpieza que hizo fue de escándalo. ¿Y quiénes quedaron? Pues los de siempre, los religiosos. Los que no tienen más gente que la gente de su pueblo, y que como pasa siempre y en todas partes del mundo, son los últimos en marcharse. Y eso, que el amigo Macías, tenía una segunda fijación: la Iglesia, y cerca estuvo de cerrar todos los templos del país. Hoy en día, sin embargo, todos quieren llevar a sus hijos a los colegios religiosos de Guinea. Los directores de los colegios bautistas, adventistas y demás sectas, mandan a sus hijos a los colegios católicos, porque sabes que es donde más se trabaja por la educación en este país. Y si les pasa algo, ojalá les lleven a un dispensario de las hermanas, y no al hospital de Malabo…
Pero esto es la historia de siempre. Los que venimos aquí de pasada, ya sea para una temporada corta, media o larga, llamamos mucho la atención. Y la tele muchas veces viene a buscarnos. Ya no digo nada si se trata de políticos, que no se mueven si no llevan una cámara pegada a su espalda. Pero hay otra gente que no se preocupa ni un poquito de salir en las noticias. Que a veces incluso hace lo posible por evitarlo, por pura timidez. Que la única razón por la que hacen lo que hacen, es porque creen que tienen que hacerlo, y se sienten enviados a ello. Y rompen con todo, y se comprometen hasta el final, a veces incluso sabiendo que lo que les espera es muy oscuro (no dejéis que me marche de aquí sin hablaros de “los suicidas de Dios”). Y esos, son los religiosos. Y están en todas partes, en países que no sólo no conocemos, sino que seríamos incapaces de pronunciar.
Cada vez que ocurre una desgracia en un país, ya sea una catástrofe natural, o un conflicto armado, las embajadas se apresuran a sacar a sus compatriotas de allí. Cuando, por desgracia, ocurra alguna de estas desgracias en el futuro, fijaos quiénes son los últimos en irse. O mejor dicho, fijaos quiénes son los únicos que no se van. Vaya por ellos hoy este homenaje. Por la gente que no sabe lo que es la solidaridad. Pero no porque no la practiquen, sino porque no son capaces de entender una vida vivida de forma distinta a como ellos y ellas lo hacen. Ellos sí son una imagen de Iglesia viva.

6 comentarios:

  1. Os he actualizado la entrada, poniéndoos el artículo de opinión en el que, como os decía, comentan con asombro el documental de españoles por el mundo de Guinea, al no aparecer religiosos.

    Por si lo queréis ver, está aquí:
    http://blogs.periodistadigital.com/escuelas-catolicas.php/2009/08/14/-espanoles-en-el-mundo-ien-este-mundo-

    Saludos a todos.

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  2. Hola guapo parece que no lo estas pasando nada mal, menuda envidia me das, cuando vuelvas deberias crear un libro con todo lo que estas escribiendo en el blog y lo que te falta por escribir. El sabado te vamos a echar mucho de menos pero creo que vale la pena perderse la boda por disfrutar de esta experiencia. un besito.
    Noemi, Fernando y Elba.

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  3. Familia! Si, me va a dar mucha rabia no estar allí, pero bueno, para compensar parece que voy a estar en la playita, así que no me quejo! Un abrazote pa tós!! Y si me encuentras editor, yo saco un libro, jeje.

    Chao

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  4. Hola,
    que razón tienes, aun me acuerdo viendo el programa q alucinabamos de lo bien que parecia estar todo por allá. Pero se ve que todo era la "bonita" imagen que querian mostrarnos. Me ha encantado el articulo de hoy. Ese es mi chico!!!!!
    Un besito

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  5. Es muy bonito, e incluso no está mal escrito !y eso que eres ingeniero! Me siguen impresionando tus historias, con la sensación de vida superficial y fácil. Cuídate
    Cortijo

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  6. Si, Ana, esto es muuuuuy distinto de lo que se ve en ese reportaje. Ayer estuve paseando por el barrio donde está la casa de la tía que pagaba 1500€ al mes por el alquiler (un millón de francos), y eso explica muchas cosas. Allí no hay problemas de saneamiento, ni chabolas hechas con chapas.

    Corti! Si, comparado con lo que hay aquí, lo que tenemos en España es una vida fácil. Pero vuelvo a repetir, que eso no nos tiene que hacer sentir culpables. El problema no es que en España se viva bien, es que aquí se vive mal. Y es aquí donde se debería trabajar para cambiar un poco el cuento. Besitos!

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