sábado, 24 de julio de 2010

La paella más bonita


Hoy sábado ha sido un día raro. Es el día que más triste me he sentido desde que llegué aquí, y también el que más feliz. Bueno, más bien habría que decir que ha sido un día intenso. Os pongo en antecedentes.
Hoy Leticia y Moncho, dos de mis hermanos de comunidad, se han casado. Cuando nos anunciaron su boda yo ya me había decidido a venir aquí todo el verano, así que desde el primer momento supe que no iba a poder compartir con ellos ese día. Pero aún así, hoy me he levantado tristón, mirando continuamente el reloj, y pensando qué estarían haciendo en cada momento. Ahora estará Moncho esperando en la puerta. Ahora estarán en el consentimiento. Así todo el rato.
Pero hoy tampoco era un día normal para mí. Por fin iba a poder hacer algo que estaba deseando hacer desde que llegué. Acompañar a un grupo de jóvenes en una convivencia. Cuando me lo dijo Juan Domingo, el párroco, me pidió que preparase un ratito de diálogo-reflexión-charla con ellos, para que no fuese sin más ir a la playa, así que pregunté a unos jóvenes qué temas podrían ser buenos para tratar con gente de 18-20 años, según los problemas que encuentran aquí, y ellos me indicaron que hablar sobre las relaciones de pareja podría ser una buena opción, porque el compromiso y la fidelidad no están muy de moda que digamos. Y así lo hice, preparé unas cuantas cositas con las que llenar la mañana.
Cuando me reuní el jueves con el párroco, me dijo que esos jóvenes tenían en torno a unos treinta años, y la mayoría eran padres o madres de familia. Viendo que casi me podrían dar clases ellos a mí de cómo ha de ser una relación, tuve que replantear el tema. Y me dijo que les hablase de las relaciones en un grupo, y más específicamente, de cómo ha de ser la relación entre los miembros de un grupo cristiano. Así que sin mucho tiempo por delante, me puse a preparar otras dinámicas. Y menos mal. Lo de 30 años debía ser la media, porque algunos aparentaban casi 40. Y ni siquiera se trataba de un grupo normal, sino que era un coro, uno de los muchos que hay en la parroquia.
Así que a las 8.30 estaba allí listo para salir, aunque, con la tranquilidad tropical que se respira por aquí, no hemos salido hasta las 10. Hemos ido a Luba, y una vez en la Iglesia, hemos empezado sobre las 11. Las 12 en España. Hora en que Leticia, que espero que no les haya hecho esperar mucho, estaría entrando en nuestra parroquia.
Al principio notaba miradas un poco distantes por su parte, pero no es de extrañar, eso aquí no indica indiferencia, sino que es el estándar ante una situación de estas. Y como estábamos un poco parados, lo mejor siempre es empezar con un juego que haga moverse a la gente, correr y reírse un poco. Ahí estaba yo, saliendo de la iglesia con 20 personas de entre 20 y 40 años, para jugar un inquilino. Es un juego que solemos hacer con gente de 11 o 12 años en España, pero como aquí no están acostumbrados a este tipo de cosas, esperaba que funcionara. Y así ha sido. Se han reído un montón, han corrido como locos, en parte porque el juego es así, y en parte porque como muchos no lo han entendido bien. Pero ha estado muy divertido, y ha dado justo el efecto que buscaba. Volviendo a entrar en la iglesia, y al ver que estaban animados, he pedido ocho voluntarios para que, de dos en dos, escenificaran una situación, y a partir de ahí poder hablar de lo que es la empatía, y he sacado dos conclusiones: una, que desconocía, que son buenos improvisando, y lo han hecho con mucha gracia y muy poca vergüenza. Y la otra, que ya me venía haciendo a la idea: que utilicemos el mismo lenguaje no quiere decir que hablemos el mismo idioma. Dos de las cuatro parejas han hecho una escenificación que no tenía nada que ver con lo que les había dicho.
Así que después de improvisar un poco en las conclusiones de la dinámica (claro, es que no habían hecho lo que tenían que hacer) hemos empezado a hablar de qué esperan de su grupo, qué tiene que haber en un coro para que funcione bien, y qué debe caracterizar a un grupo cristiano. Han salido muchas cosas, algunas interesantísimas, como que muchos iban buscando un sitio donde sentirse queridos, apoyados, escuchados. Han manifestado que en momentos difíciles, se han sentido muy arropados por el grupo. Y también han salido algunas otras cosas que sonaban a que alguno estaba sacando trapos sucios. Pero ha sido un diálogo muy interesante.
Y a partir de ahí, les he estado hablando de cómo es, o debería ser, la relación entre los miembros de un grupo. De hecho, como es de lo que tengo idea, les he hablado de cómo ha de ser en una comunidad, que por lo visto es lo que muchos buscaban en ese coro. He empezado con lo típico de buscar el bien común por encima del personal, para hablar de los pilares de la comunidad (en tu honor Moncho), y de cómo para mí la fraternidad es el más importante, porque es sobre el que se apoyan todos los demás. Hemos visto la importancia de sentir al compañero como un hermano, y de cómo a partir de ahí, lo demás viene rodado. También sobre cómo es muy difícil vivir la Fe de forma individual, por lo que es muy importante contar con un grupo donde poder hacerlo. Y apoyándome en la carta de Corintios sobre los miembros del cuerpo para hablar de la diversidad de dones, y de cómo cada uno tiene su función en una comunidad; y en el Evangelio de Juan que dice “en esto sabrán que sois mis discípulos, en que os amáis los unos a los otros” para afianzar el amor mutuo en los hermanos, he ido repasando lo que hace que mi comunidad sea imprescindible en mi proceso de Fe. Y sin darme cuenta, esa tristeza que por la mañana me invadía por no poder estar en la boda, se ha convertido en una alegría inmensa por saber que yo estaba allí con Leticia y con Moncho, acompañándoles en la distancia. Porque de hecho, todo estaba ocurriendo de forma simultánea. Pero no hay kilómetros cuando hablamos de sentimientos.
Así que he llegado a la eucaristía que teníamos a continuación con una paz interior, que me ha permitido disfrutar muchísimo de la misa. Sólo estábamos 20 allí, pero las canciones sonaban como si la iglesia estuviese llena, con tres o cuatro voces perfectamente sincronizadas. Y es que no sé cómo funcionarán como grupo, pero como coro lo hacen de lujo.
Al salir varios se me han acercado para decirme que les había gustado muchísimo la charla, que habían anotado muchas cosas, y que realmente tenían el convencimiento de que ese es el camino que debían seguir como grupo. También nos hemos hecho una foto en la puerta de la iglesia, pero mi cámara estaba en el coche, así que cuando me las pasen ya os las colgaré.
Y de ahí, a la playa. Hemos ido a Arena blanca, una de las poquitas playas de arena que hay en la isla. Allí hemos encontrado varias cosas: un grupo de unos cien jóvenes, del Centro Juvenil Don Bosco de los salesianos, grupos de españoles en las terracitas comiendo, y lo más triste de todo: cantidades ingentes de basura, sobre todo latas y botellas de cerveza, que rodeaban una alargada y estrecha playa digna de cualquier resort de Punta Cana. Y es que aquí, lo de las papeleras o contenedores, no se estila mucho. Ni en la playa, ni en la ciudad.
Pero bueno, allí hemos comido una paella que tiene historia. Nos hemos bañado en un Océano Atlántico muchísimo más cálido que el que encontramos en España, e incluso hemos estado un rato largo volando una de las cometas que me dio mi hermana para que trajese aquí. Ella me las dio pensando en los niños, pero es que, ante la novedad, eran los mayores los que estaban deseando cogerla. Aquí la ilusión no se encuentra sólo en los pequeños.

Y desde ahí carretera y manta hasta Malabo. Miento, hemos parado a mitad de camino, para que muchos se metieran en un rio, no demasiado limpio que digamos, a quitarse el salitre. Yo, a lo español, ya me había cambiado. Pero ha sido curioso.
Al llegar, me he ido corriendo a un locutorio a llamar a alguno de los que estaban en la boda. Era la hora del baile, así que me ha costado, pero al séptimo intento he podido hablar con los novios, para felicitarles, y poder regalarnos unos cuantos te quieros cargados de emoción. Y me he emocionado al oír que la pobre Ana ha llorado como una madalena cuando le han entregado los novios, y yo no estaba con ella. Y es que hoy no sólo le he hablado a un grupo acerca de lo que es una comunidad. Hoy ha sido uno de los días en que más he vivido aquello que decía.

Así que después de un día tan intenso, me veo en la necesidad de coger un par de taxis de ida y de vuelta para colgaros este relato, porque siento que necesito compartirlo con vosotros. No me cabe duda de que hoy ha sido el día más bonito desde que aterricé en Guinea.
Sólo me queda contaros la historia de la paella. Me dijo el párroco que la había encargado. Pero luego me ha confesado que una de las mujeres del coro se había comprometido a hacerla, con tal de poder pasar un día con su grupo intentando mejorar las relaciones. Eso sí, no quería que nadie lo supiera. Su grupo, aún sin saberlo, seguro que se lo agradece muchísimo, pero quizá yo aún más, por haber podido compartir un día como el de hoy, ya que puede que yo sea el que más lo ha aprovechado. Probablemente esa es la paella con más “tropezones” que haya comido en mi vida.
Un beso para todos. Se os quiere.

9 comentarios:

  1. Hermanitos de comunidad: os quiero. Siempre lo pienso, pero hoy más que nunca lo siento. Y aunque a veces nos veamos a la deriva, creo que en día como hoy no entendería muchas de las cosas que vivo y hago sin vosotros. Gracias por todos estos años, y por los que nos quedan! Aunque sea como comunidad familiar, jajaja.

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  2. Que egoista fui cuando me costaba dejarte marchar. ¡Cuánto lloré! Hoy mi llanto es de alegría, me encanta lo que haces, tu entusiasmo,
    tu entrega, tus miedos...
    Hoy tocaba recordar a Leti,a Moncho,a Ana, a tu comunidad, pero también a tu hermana, le ha encantado ver la cometa volar.Papá y yo seguimos emocionados y siempre contigo.Besos

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  3. Solo por la experiencia que has vivido hoy ha merecido la pena esperar.Y aunque estes a tantos km de distancia estoy segura que tu sitio estaba al lado de todos ellos. sigue disfrutando de este fin de semana y de esta experiencia tan gratificante, que los de aqui te esperamos con los brazos abiertos.
    un besazo

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  4. Hola Jorge..
    Ya veo que estás disfrutando un montón por allá. Que te está aportando muy buenas experiencias y sin duda eso hace crecer, madurar y valorar las cosas más.
    Siento no leerte a diario, pero que sepaas que también estoy contigo.
    Muchos besos.
    Tu prima Susana

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  5. Hola Jorge
    Creo que tan importante como estar con los novios es rezar por y con ellos, y eso sí lo has hecho. ¿Qué quiere decir que los novios han entregado a Ana? Por cierto, estaba guapísima.
    No tengo duda en que la convivencia te salió genial, y que los "chavales" disfrutaron como enanos, !es tu especialidad! Sean de la edad que sean, seguro que lo pasaron genial y además les hiciste reflexionar.
    Tu experiencia no sé si nos hace crecer a todos pero lo que sí está claro es que nos enorgullece, me siento (salvando las distancias) cerca de tu madre, muy orgullosa a la vez que con miedo y emocionada. Cuídate mucho
    Cortijo

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  6. estas echo todo un artista,si ek eres un sol...asi k no me extarña k te allá ido tambien con todos ellos...
    ana esta guapisima en la foto,,,normal k se allá emocionado....
    como nosotras hoy al leer todo esto...
    bs,cuidaté.
    disfruta

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  7. yo tambien te quiero mogollon(aunque casi nunca te lo diga).en situaciones como la de ayer es cuando vemos porque estamos en la comunidad,...,cuando te emocioanas cuando dos hermanos se estan casando, o cuando en la accion de gracias recuerdan a su comunidad como pilar importante de sus vidas,..por cosas como estas son por las que merece la pena seguir adelante en la comu y luchar en los tiempos mas flojos....

    a ti tb se te echo mucho de menos....(casi ninguno de estos me seguia el ritmo,incluso cuando ana se levanto de la mesa y se fue al baño y le quite la silla, me miraron raro como diciendo esta va borrachisima,...que fuerte!!!)
    un besazo enormeeeeeeeeeeeeeeee

    REYES

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  8. Pero bueno, qué alegría leeros a todos a la vez! jeje. la verdad es que este relato estaba cargadito de emoción. Gracias a todos una y mil veces más, porque sin este blog mi experiencia no sería la misma

    Y no os preocupéis, que em cuidaré mucho, jeje. De momento seguimos con las clases, así que los días entre semana serán bastante rutinarios.

    Abrazos mil para todos!

    Corti, lo de Ana y los novios es que a ella le entregaron unos muñequitos de novios, por aquello de que somos los siguientes, pero claro, se lo dieron a ella sola en lugar de a los dos, por razones logísticas.

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  9. HOLA JORGE!!!!!!
    Ya estamos en nuestra casita por fin, después de pegarnos un super viaje por tierras Canadienses así que no te hemos podido escribir antes. Lo primero de todo decirte que nos hizo mogollón de ilusión hablar contigo el día de antes y el de la boda fue el mejor regalo que nos podías dar.

    En la boda ya sabes que los dos te tuvimos muy presentes, aunque no estabas fisicamente si que estabas en nuestro corazoncito.....nos encanta verte ya haciendo un montón de cosas....y teniendo muchas experiencias, que seguro te hacen crecer como persona (mas si cabe....) e ir siguiendo tu camino...........aunque no vuelvas a abandonar a Ana tanto tiempo...jejejej(este comentario ha sido de la Leti...jajjajaj)
    Bueno tio MIL BESOS¡¡¡¡ ABRAZOS....ACHUCHONES.....y MUCHO ANIMO CON TODO...

    TE QUEREMOS....Moncho y Leti......prometemos escribir mas...¡¡¡¡

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